Reseña: Actualidad y retos de la Escuela Católica

Correo Imprimir PDF

 

El Concilio fue plenamente consciente de la máxima importancia de la educación en la vida del hombre y del cristiano, pero también de los grandes desafíos que esta tarea afrontaba en su momento. Podemos afirmar que el Concilio plantea toda una cultura de derechos en el campo educativo. Reconociendo los grandes esfuerzos que se están haciendo para facilitar el acceso a la educación formal, reivindica el derecho de todo hombre a la educación y a una educación que forme a todo el hombre, es decir que sea realmente integral: física, moral, intelectual, sexoafectiva, sociocomunitaria y religiosa. Y dado que los padres han sido los que han dado la vida a sus hijos, a ellos hay que reconocerlos como “primeros y principales educadores de sus hijos” (GE, 3). La familia es la primera escuela de la vida. El derecho fundamental de la orientación educativa compete a los padres. Pero este derecho se ejerce en medio de una sociedad civil que tiene el derecho de ordenar “cuanto se requiere para el bien común temporal” (GE, 3) y para la debida inserción en la vida social; garantizando, eso sí, el derecho de los padres a gozar de absoluta libertad en la elección y orientación de las escuelas
para sus hijos (GE, 6), proveyendo diversas formas de oferta educativa y tutelando los derechos y deberes de los padres. Finalmente se plantea también el derecho de la Iglesia en el campo educativo pues los niños y jóvenes como hijos de Dios tienen derecho a que se les estimule a adherirse a los valores morales y se les “incite a conocer y amar más a Dios” (GE, 1). Solo la correcta interacción de estos sujetos de derechos puede brindar una educación que no sea fragmentaria y que atienda a las diversas dimensiones de la condición humana.

icon
 Haga clic para descargar el listado de librerías. (1.31 MB)